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Un día cualquiera

 Este día comenzó como uno cualquiera, entrevista con Miguel de Cervantes Saavedra, descripciones sobre su obra maestra: Don Quijote de la Mancha; con un español tan vasto que me cerraba los ojos y me abría la boca de un bostezo. 12:30, mi siguiente entrevista comienza, le cortó las palabras al buen, pero aburrido Saavedra y corro hacia mi siguiente entrevista del día, otro escritor, Pedro Sierra, aunque toda su vida ha sido notario público, sus historias versan distinto, maravillan... A sus 70 años, su imaginación se conserva como la de un niño de 5 años que no conoce los límites, me deja anonadada y, cuando me doy cuenta, estoy volando.


*Escribí este microrrelato en un taller de la Revista Palabrerías.
Escrito por: Cecilia Abreu


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Defecto de fábrica

 Tengo un defecto de fábrica    q ue desborda creatividad           y me permite soñar Pero que también grita     se irrita fácilmente          y derrama lágrimas Un defecto de fábrica      no diagnosticado          diagnóstico tardío               sin medicar Complejo como la profundidad del mar Pero hermoso como los animales que alberga A veces vuela                                                            a veces se detiene y en ocasiones se arrastra como caracol Sin sonido con una entonación suave tan estruendoso     que lo escucha una brótula abisal Un defecto de fábrica                 ...

Soy una flor

  A veces creo que soy una flor  Porque parece que me arrancan las hojas, los pétalos con cada decepción, con cada dolor . L legué a este mundo con todas mis hojas, con todos mis pétalos Y ya no me queda ninguno Me los arrancaron todos  Pero queda mi centro  Ese que mi tallo sostiene  Mi tallo también, ya sin fuerzas, a veces cae hasta la tierra  Pero a veces alguien lo riega y se vuelve a levantar  Mientras mi centro sigue ahí seguiré con mucha fuerza y también sin ella

Mi jardín

En mi jardín hay muchos tipos de arañas, una mariposa blanca y una catarina que hoy se posó sobre mi brazo, junto a la catarina de tinta que ya estaba ahí. En las noches también se ven babosas y se escuchan sapos. En mi jardín hay hongos, uno gigante que sorprende hasta al jardinero y unos pequeñitos, pero nunca tanto como la catarina roja y sin lunares que les conté. También vuela por ahí un colibrí que siempre avisa de su llegada por mi ventana, con un sonido que ya reconozco y siempre me hace voltear a mirar. Mi jardín no es un jardín, es un patio sin césped. Un lugar biodiverso que me regresa al origen, a la raíz, a la Tierra. Escrito por: Cecilia Abreu