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Mis colores en el cielo

Microcuento: Mis Colores en el Cielo Me gusta alardear que el cielo es azul porque es mi color favorito y que me fue regalado hace mucho tiempo, en otro universo... Ahora inexistente. Y que fue justamente pintar el cielo de ese color, un recordatorio de que existí en esa galaxia, en donde mi cuerpo era del color de mis sueños y que aquí, me dijeron, tendría que ir corriendo siempre tras ellos. Estoy segura de alcanzarlos algún día... Y fantaseando con poder pintar el siguiente universo que pise con un tono amarillo. Escrito por: Cecilia Abreu

El Monstruo Creativo

¿Hasta Cuándo?

Me encanta caminar. Tomar los audífonos y entrar en otra dimensión. Cantando por el mundo como si nadie pudiera escucharme, incluso haciendo uno que otro baile de vez en cuando... es mi mundo. Voy flotando como si estuviera dentro de una nube, no importa lo que se encuentra alrededor, no importa quién mira o quién escucha… No importa nada O, al menos, eso es lo que me gusta creer. Porque, de pronto, alguien explota mi burbuja y me hace caer. Escucho la voz de un hombre, mirando hacia mí, mientras grita “mi amor”... Trato de ignorarlo y volver al mundo que disfrutaba tanto, ese en el cual solamente nos encontrábamos la música y yo. Continúo caminando. Escuchando. Un tanto menos ensimismada. Vuelvo a disfrutar de la música, ya no tan absorta; pero logro hacerlo. Doy unos cuantos pasos más… Y escucho el claxon de un automóvil; me resisto a mirar, no quiero hacerlo, pero pasa a mi lado y me encuentro con tres hombres mirándome, como si de un plato de...

Enamórate

Mucho tiempo me perdí, entre uno y otro amor, me olvidé del más importante… Mi amor por mí. No, no digo que me odiara; no digo que no me quisiera tampoco. Simplemente digo que me olvidé de mí. Me preocupé por hacer sonreír a otros, pero me olvidé de hacerme sonreír. Me olvidé de alimentar mi felicidad, de hacer las cosas que hacen arder a mi corazón, esas cosas que me mueven y me hacen ser yo misma totalmente. Y tuve que caerme, tuvo que dolerme demasiado para darme cuenta. Tuve que experimentar la separación de personas importantes para darme cuenta de que, por ellas, me había dejado a un lado. Y no, eso de ninguna manera está bien; no importa cuánto quieras a alguien, nunca será suficiente para ponerte en segundo lugar. Después de todo, ¿qué puedes ofrecerle a los demás? Únicamente lo que hay dentro de ti, entonces no, por ningún motivo te permitas perderte. No digo que seamos egoístas o nos alejemos de toda la gente, pero es necesario aprender a balancear entre el tiempo que ...

La miré

La miré fijamente por primera vez Traía el cabello enmarañado, indefinido entre cabellos rizados y lacios Lo siguiente que observé fue su mirada, sus ojos oscuros que dejaban en evidencia una mirada inocente y tierna, llena de dulzura; pero una mirada fuerte y firme, decidida. Cada rasgo de su rostro, me hacía querer observarla un poco más... Me encontré con sus delgados labios, aquellos que contenían la sonrisa más sincera que había visto, esa sonrisa que al extenderse, permitía mirar aquellos dientes separados que provocaban su manera tan dulce al hablar. Y, ¿por qué no? Tuve que permitirme mirar su silueta, pues lucía una cintura tan pequeña que era inevitable el querer abrazarla fuertemente Y ni hablar de sus piernas, porque podría perderme por días con tan solo mirarlas; ese cuerpo tan estético, que parecía un simple reflejo... Y, de pronto, me di cuenta... Era mi reflejo en el espejo.              Escrito por: Cecilia Abreu