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Mis colores en el cielo

Microcuento: Mis Colores en el Cielo Me gusta alardear que el cielo es azul porque es mi color favorito y que me fue regalado hace mucho tiempo, en otro universo... Ahora inexistente. Y que fue justamente pintar el cielo de ese color, un recordatorio de que existí en esa galaxia, en donde mi cuerpo era del color de mis sueños y que aquí, me dijeron, tendría que ir corriendo siempre tras ellos. Estoy segura de alcanzarlos algún día... Y fantaseando con poder pintar el siguiente universo que pise con un tono amarillo. Escrito por: Cecilia Abreu

El Monstruo Creativo

Dejaste de existir

Condicionan la existencia de Dios a nuestra creencia. Me declaro en guerra contra tu existencia, porque ya no creo más en ti que: menosprecias a las mujeres, juzgas a los demás por su apariencia, haces a un lado a los que poco tienen, no valoras la naturaleza ni el cielo o los árboles, te olvidas de amar a tu madre, te sientes raza superior a los animales. Ya no existes. Porque las personas  también pueden dejar de existir, si dejamos de creer en ellas. Escrito por: Cecilia Abreu

Para alguien que se fue

Sé que no te pienso muy a menudo y lo lamento. Siempre creí que lo haría más. Lamento que entre las prisas  y mis días, no te permita colarte entre mis pensamientos.  Pero vienes a mi mente al instante y te recuerdo,  cuando pienso que… quisiera que conozcas a alguien.  Alguien muy especial para mí.  Cuando como una torta de cochinita en tu cumpleaños, también de repente cuando me pongo tu chamarra de mezclilla, y en ocasiones cuando miro mi guitarra.  Sé que la vida se me pasa volando y que tres días pronto se convirtieron en seis años. Pero, también sé que las personas se hacen eternas, no solamente cuando las pensamos, sino también cuando las vivimos.  Porque cada persona que pasa por nuestras vidas y deja una huella, permanece para siempre.  No solo como un recuerdo, sino con nuestra propia vida. Escrito por: Cecilia Abreu

De segundos a vida

Del amor: historias breves momentos fugaces todo lo que esperaba, detener en el tiempo algunos instantes. Comencé a leer tu historia, con un par de hojas, por unas cuantas horas… Y ya no quise detenerme. Quise volverme permanente: Detener en el tiempo cada instante, todo lo que espero: momentos eternos historias infinitas del amor. Escrito por: Cecilia Abreu

¿Escribo?

Un día comencé a escribir y me prometí que jamás iba a detenerme… Y me he sido fiel hasta ahora. Aunque de vez en cuando se me escondan las palabras. Me encuentro escribiendo letras vacías, esas que ignoro, porque para mí escribir es la dicha de compartir y hacer explotar un sentimiento en alguien más. No escribo, las letras, a veces, no tienen concatenación… No hallan su lugar. Reposo, espero porque sé que llegarán. Dejarán de susurrar suavemente en el oído y comenzarán a gritar hasta desbordarse. Sé que es imposible que no se atrevan a regresar, me conocen mejor que nadie. Me saben vulnerable, loca, feliz… Conocen el placer que le producen a mi ser, mientras cada una de ellas es plasmada en una hoja vacía. Así que, no las presiono, ni las exijo… Solamente las dejo reposar y espero a que me pidan aparecer tangibles. Días que permanecen en silencio. No es que los versos no encuentren su lugar, que las palabras no encuentren en dónde asentarse, que las letras estén desorientad...

Yo no soy nada

Yo no soy de ninguna manera. A veces soy algo, pero cambia… A lo mejor en los cinco segundos siguientes. A veces soy algo por algunos años. Por eso yo no soy nada, yo no soy de ninguna manera, porque puedo ser otra en los próximos segundos, o pensar diferente en el minuto siguiente.  Yo no soy nada.  No estoy dispuesta a encerrarme y definirme como una cosa. Porque ahora soy algo y en unas horas se ha ido. Soy la misma, pero soy diferente.  Porque puedo ser diferente  en los próximos minutos y necesito ser diferente  en los próximos años. Pero no quiero ser algo. Me resisto a ser algo para siempre. Porque quiero ser diferente, evolucionar hasta ser suficiente. Jamás es suficiente. Escrito por: Cecilia Abreu

A veces se extraña

Hay días que me da por extrañar. Pero es que hay personas que entran tanto en uno,  que es casi imposible deshacerse de sus huellas, es impensable no pensarles. Sus pisadas aparecen de repente,  entre pensamientos, palabras, personas y recuerdos. A veces no tienen ni la menor idea,  pero ahí está su rastro,  susurrando de vez en cuando para que no olvides,  para que sonrías,  para que recuerdes  que alguien mágico existe. Se siente como una sacudida en el corazón,  tiembla,  se estremece… Hace magia, porque es así como el corazón nos habla. Escrito por: Cecilia Abreu