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Amar como a los gatos

Siempre nos han dicho que los perros enseñan a amar incondicionalmente.

Pero hoy, mientras comía con Rita, me pregunté si ella estaba conmigo porque le doy comida o porque de verdad me quiere.

Me di cuenta de que tal vez nunca tendré la respuesta con total certeza.

Entonces reflexioné:

Eso no cambia en lo absoluto el amor que yo le tengo.

Que es enorme, por cierto.

Pienso ahora que en realidad quienes nos enseñan a amar incondicionalmente son los gatos.

Los perros lo hacen, sin duda.

Nos aman incondicionalmente, pero eso no hace que nosotrxs sepamos hacerlo o aprendamos en automático.

En cambio, los gatos te hacen amar así. 

¿No es el aprendizaje poder hacer algo más que mirarlo solamente?

A mí me gusta amar como se ama a los gatos.

Con libertad.

Con la libertad de irse cuando así lo decidan, pero feliz por cada instante que deciden quedarse.


Escrito por: Cecilia Abreu



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