No tengo ni la menor idea, es un aroma sutil. A veces aparece entre la ropa, entre prendas que evocan recuerdos; en ropa guardada desde hace tiempo. De vez en cuando, mana del viento, que trae consigo el olor a pizza recién horneada o te empuja con la esencia de arroz con leche; puede surgir con olor a taquitos al pastor y también algodón de azúcar. En otras ocasiones, se hace presente en tu sábana favorita que lleva tiempo sin lavar; aunque también en tus almohadas perfumadas. Seguramente, alguna vez, olió a palomitas mientras veías tu película favorita. Una que otra vez, mina la habitación con un delicioso aroma a bebé. Siempre huele a buena vibra. Y muchas, pero muchas veces, huele a ti. A la esencia natural de tu piel, al toque único de tu cabello, a tu persona por completo, de pies a cabeza y al revés. Huele a todo, huele a nada; es una mezcla de los mejores olores, que traen recuerdos, personas, y hasta comida y objetos. Esa ...
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