Ir al contenido principal

Entradas

Satélite Natural

Te escribo, te miro, te vivo. Cuando escribo sobre ti, me piensan enamorada; no se equivocan... Me saben enamorada. De tu brillo; de tus mitos, del conejo que te habita. Mi corazón palpita fuertemente cuando te mira, está enamorado de ti; y te repite una y otra vez "gracias por existir, belleza natural". Se me eriza la piel... Con tan solo pensarte, descubro que la perfección existe; perfección Divina eres tú. Al caer la noche, puedo mirarte una y otra vez; incansablemente. Tu belleza, belleza inigualable, asombrosa incluso a las 5:00 de la tarde. Vivirte me da vida. Escrito por: Cecilia Abreu

Hogar

Encontré mi hogar,  en la comisura de tus labios, en tus ojos que sonríen,  en el invierno que te habita. Lo sé porque, cuando vienes en forma de recuerdo, a veces sonrío sin querer. Hogar es irte,  sabiendo que querrás volver;  hogar es sentirte a salvo.  Saber que estás ahí,  aunque no me lo digas. No necesitar que me lo digas, escucharlo haciendo bailar a mis labios con una sonrisa. Es ser libre,  contigo,  sin ti. Es verte libre, conmigo, sin mí. Es ser feliz. Es saber que me puedo encontrar en tus brazos; es encontrarme con tu universo, con tu lunar; es escuchar tus carcajadas y compartirlas contigo. Hogar eres tú. Escrito por: Cecilia Abreu

Año Nuevo

Cuando el reloj marca las 12:01 a.m  y cae el 1 de enero, una euforia entra en muchos corazones, transformaciones ocurren en interiores, vuelan propósitos, estallan fuegos artificiales, todos se invaden con abrazos. Un minuto hace la diferencia  para comenzar una nueva vida. Sesenta segundos se encargan de cambiar el mundo. Como si necesitáramos  que pasen 365 días y, en ocasiones, 366 para poder convertirnos en todo aquello que soñamos. Como si no pudiéramos un día cambiando el reloj a las 3:54 p.m decidir transformarnos. O mejorar cada día nuestra vida. Parece que un error fuera suficiente para esperar 364 días más, como si en un minuto se pudiera arruinar todo un año. Como si no tuviéramos  el minuto siguiente. Escrito por: Cecilia Abreu

Tú, el cielo

Nada puede ser perfecto. Los altibajos son necesarios. Ni siquiera el cielo es azul todos los días,  necesita tornarse gris en ocasiones. Necesitamos mojar el césped, nuestro interior; y que después salga el sol. A veces sol y agua se juntan,  creamos un arcoiris por dentro. El día y la noche, regocijo y desasosiego, balance perfecto. Un poco de azul,  un poco de gris, un poco naranja, un poco rosa merthiolate. Es así como miramos al cielo, es así como nos pintamos mejor. Escrito por: Cecilia Abreu

Estaciones

Dividimos al amor en estaciones: En invierno nos amamos y besamos,  en otoño  volamos y olvidamos. Sin darnos cuenta que, para el amor, no hay una época del año  Escrito por: Cecilia Abreu

Así Te Quiero

Desde la raíz hasta mis pies.  Así te quiero.  Con mis pies deambulantes  protegiendo tu raíz. Con las hojas verdes del verano y con las caídas por el otoño.  Cargando el supermercado entre mis manos y recorriendo el mundo entre uno y otro paso.  Con el cielo dejando a las gotas caer y el viento rozando sobre mi ser. Recogiendo botellas que dejaron el rastro de alguien más,  y apagando las luces en cada habitación vacía. Con las olas del mar en su ir y venir y la arena pegándose a mis pies. Botellas apachurradas,  productos naturales o cualquier cosa que se me pueda ocurrir. Con tal de cuidarte, demostrarte y decirte… Lo mucho que te amo. Escrito por: Cecilia Abreu

La Fragancia del Amor

No tengo ni la menor idea, es un aroma sutil. A veces aparece entre la ropa, entre prendas que evocan recuerdos; en ropa guardada desde hace tiempo. De vez en cuando, mana del viento, que trae consigo el olor a pizza recién horneada o te empuja con la esencia de arroz con leche; puede surgir con olor a taquitos al pastor y también algodón de azúcar. En otras ocasiones, se hace presente en tu sábana favorita que lleva tiempo sin lavar; aunque también en tus almohadas perfumadas. Seguramente, alguna vez, olió a palomitas mientras veías tu película favorita. Una que otra vez, mina la habitación con un delicioso aroma a bebé. Siempre huele a buena vibra. Y muchas, pero muchas veces, huele a ti. A la esencia natural de tu piel, al toque único de tu cabello, a tu persona por completo, de pies a cabeza y al revés. Huele a todo, huele a nada; es una mezcla de los mejores olores, que traen recuerdos, personas, y hasta comida y objetos. Esa ...