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La Fragancia del Amor

No tengo ni la menor idea,
es un aroma sutil.

A veces aparece entre la ropa,
entre prendas que evocan recuerdos;
en ropa guardada desde hace tiempo.

De vez en cuando, mana del viento,
que trae consigo el olor a pizza recién horneada
o te empuja con la esencia de arroz con leche;
puede surgir con olor a taquitos al pastor
y también algodón de azúcar.

En otras ocasiones,
se hace presente en tu sábana favorita
que lleva tiempo sin lavar;
aunque también en tus almohadas perfumadas.

Seguramente, alguna vez,
olió a palomitas mientras veías tu película favorita.

Una que otra vez, mina la habitación
con un delicioso aroma a bebé.

Siempre huele a buena vibra.
Y muchas, pero muchas veces, huele a ti.
A la esencia natural de tu piel,
al toque único de tu cabello,
a tu persona por completo,
de pies a cabeza y al revés.

Huele a todo, huele a nada;
es una mezcla de los mejores olores,
que traen recuerdos, personas,
y hasta comida y objetos.


Esa es la fragancia del amor.


Escrito por: Cecilia Abreu


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