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(¿) Debilidad (?)

Se cree que es débil. Aquel que le permite a las gotitas saladas recorrer sus mejillas, el que escribe que trae apachurrado el corazón, quien evita cocinar o quien pasteles quiere hornear, ese que se recuesta a pensar mientras observa el techo, o cualquiera que busque un espacio para la soledad, el que no permite a sus músculos moverse hacia ningún lugar, quizás también el que sube los decibeles para no oír, el que huye con el agua recorriendo su cuerpo en la ducha, el que busca a alguien para platicar. Se cree que es débil, quien está  triste, cualquiera que esté triste; en especial, si se atreve a hacerlo notar. Si se atreve a exponer(se). Atrever. Atrever(se). Atreverse. Si tan solo encontraran los sinónimos de la conjugación de estas nueve letras. Si el mundo se detuviera y mirara la definición de estas nueve letras juntas. Entonces vería el valor . Y sabría, tendría una mínima idea, una imagen cercana, podría vislumbrar: la valen...

Un instante

La vida cabe en un instante.  La vida misma en una milésima de segundos, contenidos de amor, dicha, nostalgia.  Un libro, una charla, un paseo. Una inmensidad finita,  dotada de eternidad.  Se asoma con el ritmo en latidos, aprecia el canto de las aves en el cielo, recorre ardiente por las venas del cuerpo, respira tranquilamente.  La infinidad limitada, inefable, en un momento eterno. Vuela en el espacio, se siente en el pecho, deteniendo el universo.  En un instante cabe la vida. Escrito por: Cecilia Abreu

El placer de escribir

A veces siento ganas de escribir, pero me faltan las palabras. Siento esas ganas que arden sobre mi pecho y no puedo evitar porque, una vez que escribes dos líneas, es imposible detenerte para siempre. Unas cuantas letras comienzan a salir de ti, de tus sentimientos, de tus ganas, de tus miedos, anhelos y tristezas… Entonces te haces adicto a ellas, no puedes detenerlas más, simplemente porque no quieres hacerlo, no necesitas hacerlo. Las letras, son tu mejor refugio, el río que recoge tus lágrimas y el trampolín que lanza tus alegrías hasta el cielo. Una o dos palabras al menos por mes en esos meses escasos que parecen vacíos. Aunque sea una o dos palabras, porque es imposible quedarnos callados. Las palabras queman, las palabras vuelan; se juntan y dan vida. Te golpean sobre el pecho pidiendo fuertemente salir al acecho. Y una vez que salen, sientes cómo te liberas por dentro; ese nudo que mantenía totalmente tieso tu corazón, se convierte en suspiros. No puedes huir, las...

Desborde

Me encanta escribir. Esta libertad que me otorga escribir unas cuantas palabras, poder expresar mi pensar y sentir sin atadura alguna. Y me disculpo con todo aquel que escriba por decir esto, me disculpo conmigo misma; pero he llegado a la conclusión de que es imposible escribir sin limitar, al menos lo es cuando hablamos de  sentimientos. Para escribir, es necesario definir y esto implica poner límites; dichos límites distan de lo que un corazón verdaderamente puede llegar a sentir.   No es que las palabras sean deshonestas, no es que las palabras no tengan sentido o no cumplan su función. Es, sencillamente, que los sentimientos, las emociones, son fascinantemente desbordantes y nada ni nadie puede alcanzar a describirlas como se sienten, como explosionan e implosionan dentro de uno. Escrito por: Cecilia Abreu

Satélite Natural

Te escribo, te miro, te vivo. Cuando escribo sobre ti, me piensan enamorada; no se equivocan... Me saben enamorada. De tu brillo; de tus mitos, del conejo que te habita. Mi corazón palpita fuertemente cuando te mira, está enamorado de ti; y te repite una y otra vez "gracias por existir, belleza natural". Se me eriza la piel... Con tan solo pensarte, descubro que la perfección existe; perfección Divina eres tú. Al caer la noche, puedo mirarte una y otra vez; incansablemente. Tu belleza, belleza inigualable, asombrosa incluso a las 5:00 de la tarde. Vivirte me da vida. Escrito por: Cecilia Abreu

Hogar

Encontré mi hogar,  en la comisura de tus labios, en tus ojos que sonríen,  en el invierno que te habita. Lo sé porque, cuando vienes en forma de recuerdo, a veces sonrío sin querer. Hogar es irte,  sabiendo que querrás volver;  hogar es sentirte a salvo.  Saber que estás ahí,  aunque no me lo digas. No necesitar que me lo digas, escucharlo haciendo bailar a mis labios con una sonrisa. Es ser libre,  contigo,  sin ti. Es verte libre, conmigo, sin mí. Es ser feliz. Es saber que me puedo encontrar en tus brazos; es encontrarme con tu universo, con tu lunar; es escuchar tus carcajadas y compartirlas contigo. Hogar eres tú. Escrito por: Cecilia Abreu

Año Nuevo

Cuando el reloj marca las 12:01 a.m  y cae el 1 de enero, una euforia entra en muchos corazones, transformaciones ocurren en interiores, vuelan propósitos, estallan fuegos artificiales, todos se invaden con abrazos. Un minuto hace la diferencia  para comenzar una nueva vida. Sesenta segundos se encargan de cambiar el mundo. Como si necesitáramos  que pasen 365 días y, en ocasiones, 366 para poder convertirnos en todo aquello que soñamos. Como si no pudiéramos un día cambiando el reloj a las 3:54 p.m decidir transformarnos. O mejorar cada día nuestra vida. Parece que un error fuera suficiente para esperar 364 días más, como si en un minuto se pudiera arruinar todo un año. Como si no tuviéramos  el minuto siguiente. Escrito por: Cecilia Abreu